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Trilogía: Argentina, Colombia, México

Antonio Berni (1905 - 1981) Niña con zapallo, 1947 Oleo sobre tela 100 x 80 cm  Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat

Antonio Berni (1905 - 1981) Niña con zapallo, 1947 Oleo sobre tela 100 x 80 cm Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat

Los años cuarenta son un período poco estudiado en la obra de Antonio Berni, salvo las pinturas de tema político de fines de esa década, asociadas a las grandes obras del nuevo realismo de los años treinta. Si los años cincuenta se definen por las pinturas de Santiago del Estero, y las series narrativas de Juanito Laguna y Ramona Montiel marcan su producción tardía, es difícil encontrar el mismo impacto artístico en los tiempos del peronismo, a pesar de haber logrado entonces reconocimiento institucional. Así, la década del cuarenta aparece como una etapa de transición, de intermedio entre una fase y otra en la pintura de caballete, pero de renovación en el trabajo grupal de la pintura mural, cuyo ejemplo más notable es la decoración de las Galerías Pacífico. Sin embargo, puede ser una cuestión que otorga importancia a esta etapa de la obra de Berni: un pensamiento nuevo sobre la figura basado en cierto sentimentalismo que acompaña un tratamiento menos volumétrico, y una pincelada más ágil, de mayor recorrido. La figura era el motivo central de la pintura de salón, y Berni se maneja con soltura en este circuito, bien expresado en el premio en el Salón Nacional otorgado a Lili. Por otra parte, los cuarenta fortalecen la mirada al universo del barrio y del pueblo, que era una línea narrativa insinuada en la década anterior. Los retratos de niños son una constante en la producción del artista rosarino, con puntos sobresalientes con La niña, de 1935 (Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, San Juan), y La niña del balón, de 1937 (Ministerio de Educación). Esta figura niña con enorme zapallo recuerda a la figura del chico de Pensativo, realizada en 1944, en la pose del cuerpo, sedente, con la cabeza inclinada. En esta última el niño deja caer las manos sobre sus piernas. En otra pintura de 1947, Pastoral, la escena se repite; aquí la joven lleva un cesto con frutos. Trasmiten estas obras un carácter melancólico, abstraído. Por otra parte, la representación del zapallo nos lleva a otro constante con la obra de Berni, la referencia a la tierra americana, iniciada con sus viajes al norte argentino y a los países andinos en los años treinta y cuarenta. Por otra parte, estos retratos con zapallos fueron uno de los motivos más aceptados por el público, que Berni ejecutaba con diversa calidad. En este caso, es uno de los más logrados. Algunas pinturas de los años cuarenta, por ejemplo, Domingo en la chacra, de la Colección Fortabat, u Orquesta de Señoritas, del Museo Nacional de Bellas Artes, fueron repintadas por Berni en los años setenta para darle mayor fuerza cromática.