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Trilogía: Argentina, Colombia, México

Raquel Forner (1902 - 1988) Presagio, 1949 Oleo sobre tela 50 x 40 cm Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat

Raquel Forner (1902 - 1988) Presagio, 1949 Oleo sobre tela 50 x 40 cm Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat

La preocupación principal de Forner, en toda su trayectoria artística, fue el destino de la humanidad. Esto incluyó, en los últimos años, el desplazamiento desde las inquietudes por el hombre en la tierra a la de la vida en el cosmos, enigma que su pintura tenía la capacidad de anticipar. Este desplazamiento fue acompañado con audaces giros estilísticos, pero algunos conceptos se mantuvieron constantes. Uno de ellos es la posibilidad del ―presagio‖, la capacidad de augurar el futuro, el don de la mujer en el rol profético de la tragedia. Especialmente en 1949 y 1950, Forner representó cabezas de mujeres, y sobre ellas se sostiene nuestra salvaguarda, entre las que se incluye Presagio. Esta obra permite construir el eslabón con las distintas series, ya que no es un ejercicio alegórico sobre el estado del alma, una situación vital como Obsesión o Angustia. En este sentido se emparenta con Ícaro, de la serie El Drama, como anuncio de la liberación y, desde luego, en el contenido con la más temprana Presagio, de 1931. Estas cabezas no forman estrictamente una serie, comparten elementos con Estandartes, La Bandería, La Farsa, iniciadas a fines de los años cuarenta. El tratamiento monumental de las figuras (estudiado en la pintura de las iglesias italianas, pero también desde el aprendizaje de la estructura volumétrica con Othon Friesz en la Academia Escandinava) se encuentra concentrado en el rostro, a la vez expresivo y resuelto de forma geométrica, una síntesis entre tradición y modernidad. La materia pictórica se despliega de manera homogénea afirmada en el vigoroso trazo de la artista, con un excelente dominio de las sombras de color. La mujer, con los hombros desnudos, se representa con un leve movimiento de la cabeza hacia lo alto, gesto narrativo acorde al sentido del título, potenciado en la solución plástica de los ojos: abiertos, fijos, marcados por las sombras. Es la contraparte de Desolación (Colección Museo Nacional de Bellas Artes), que dirige la cabeza hacia abajo. Es la misma cabeza, angulosa, de prominente nariz. La cabellera forma la estructura de una rama —mujer-naturaleza, mujer-árbol— que sostiene telas, una amarilla y otra roja, que se pliegan conformando el hueco del nido del pájaro negro del augurio. Este es similar a una golondrina negra: anuncia la tierra próxima, se ha regresado a casa en tiempos de posguerra. En este sentido, Presagio nos recuerda el comentario de Rafael Squirru de 1968: ―Es tal el impacto de su imaginería que resulta difícil reconciliarlo con el mundo de los sueños. Por el contrario, tiene una lucidez diurna de vigilia total.