Eduardo Basualdo instala Cruz del Sur en Pinamar: una obra para atravesar
La obra ganadora del Premio Pinamar #2254 ya está emplazada. Un muro de dos caras y una gran masa suspendida convierten el paso del público en parte de la experiencia.
Una pared de hormigón y una gran masa apoyada sobre ella forman Cruz del Sur, la obra de Eduardo Basualdo inaugurada en Pinamar. Ganadora de la segunda edición del Premio Pinamar #2254, la instalación propone una experiencia que comienza con una acción concreta: atravesar una abertura de a una persona por vez.
El muro mide 7,5 metros de largo y 3,70 de alto. Sus dos caras tienen terminaciones distintas: una superficie lisa y otra de apariencia orgánica y fibrosa. La diferencia se descubre al rodear o cruzar la estructura; el desplazamiento deja de ser un medio para llegar a la obra y se vuelve una forma de conocerla.
Sobre el arco descansa una gran masa cuya presencia sugiere una piedra o un meteorito. La relación entre el peso aparente de ese volumen y la abertura introduce una tensión en una acción cotidiana. La gacetilla del proyecto plantea esa experiencia como un encuentro entre una estructura fija y el recorrido de cada visitante.
La curadora del premio, Solana Molina Viamonte, vincula la obra con una pregunta recurrente en Basualdo: la relación entre la experiencia física y las imágenes mentales que la acompañan. Esa lectura ayuda a observar cómo un material sólido puede producir una sensación de incertidumbre sin necesidad de representar una escena narrativa.
El título remite a la constelación visible en el hemisferio sur y, según el texto de presentación, también a recuerdos del artista en la costa. La referencia suma orientación y memoria a una obra situada en una rotonda: el entorno deja de ser un fondo indiferente y pasa a formar parte de su experiencia.
El premio es una alianza entre Fundación arteba y Pinamar S.A. El proyecto fue elegido entre cinco finalistas por un jurado integrado por Martín Bodas, Adriana Bustos, Andrés Duprat, Luciana Lamothe y Enrique Shaw. La edición contempló honorarios de 15.000 dólares para el artista y la producción a cargo de Pinamar S.A.
Bamarte ya había registrado la elección del proyecto. Su instalación abre otra etapa para seguirlo: cómo una propuesta imaginada para un lugar público se relaciona con el viento, la luz y los recorridos de quienes la encuentran. La obra se emplaza en la rotonda de las avenidas Del Olimpo y Shaw, en Pinamar Norte.