El árbol viene: una lengua para desarmar la familia, la propiedad y el individuo
Munir Hachemi construye la novela como el archivo incompleto de un antropólogo que estudia a los mulai. La edición argentina cruza ciencia ficción, etnografía y una tradición que va de Borges y Saer a Rafael Pinedo y Héctor Libertella.
El árbol viene comienza antes de la primera frase. Munir Hachemi coloca cinco epígrafes que funcionan como un mapa de lectura: Plop, de Rafael Pinedo; “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, de Jorge Luis Borges; la serie Raised by Wolves; El entenado, de Juan José Saer; y El árbol de Saussure. Una utopía, de Héctor Libertella. La novela se instala en esa constelación para imaginar una sociedad futura y, al mismo tiempo, discutir el modo en que la literatura, la antropología y el lenguaje producen aquello que llaman realidad.
La edición argentina, publicada por interZona en su colección Línea C, recupera una novela aparecida originalmente en Madrid en 2023. El libro no presenta a los mulai mediante un narrador omnisciente ni ofrece una explicación ordenada de su mundo. Está armado como el archivo fragmentario del doctor Nahum Cordovero, un antropólogo que intenta reconstruir la historia de una colonia humana aislada durante siglos. El conjunto reúne diarios, informes, relatos traducidos o inventados, reflexiones, una entrevista y una nana. Esa forma es decisiva: la sociedad mulai llega al lector atravesada por documentos incompletos, recuerdos dudosos y por la mirada de alguien que tampoco comprende del todo lo que observa.
En las primeras páginas disponibles en la muestra oficial, Cordovero escribe el diario de su segunda visita. Su prosa mezcla descripción, asociación verbal y memoria personal. “El futuro ya fue” se transforma en “el árbol ya vino”, y el desierto deja de ser únicamente un paisaje para convertirse en verbo, sonido y mecanismo de borramiento. La lengua mulai no aparece como un código exótico que pudiera traducirse sin pérdidas. Obliga al investigador a revisar las categorías con las que llegó al planeta.
Una civilización nacida de una interrupción
La historia de los mulai se remonta al momento en que una misión de colonización dejó de recibir suministros y órdenes de la Tierra. En el comienzo de esa nueva era, Fluke la Procuradora coloca una silla en la plaza y anuncia que los recursos no volverán. Propone cultivar la tierra, criar animales y explorar el exterior. Se enfrenta a instrucciones que nadie sabe quién escribió ni por qué deben seguir vigentes: no abandonar el domo salvo en ocasiones permitidas, moverse en grupos múltiplos de tres y no comer nada que provenga de afuera.
La escena convierte un problema de supervivencia en una pregunta política. Las normas persisten aun cuando se perdió la autoridad que las sostenía. Hachemi no imagina una utopía como programa terminado, sino el instante en que una comunidad descubre que sus instituciones fueron construidas y que, por lo tanto, también pueden desarmarse. La nueva civilización surge del corte con la metrópoli y de la necesidad de inventar otras relaciones.
Siglos después, propiedad, familia e individuo son conceptos difíciles de pensar para los mulai. Su organización es horizontal y descentralizada; la sexualidad y la reproducción pertenecen a esferas distintas; la memoria de la Tierra se volvió fragmento, mito o vacío. La novela usa la ciencia ficción como laboratorio social: modifica algunos principios que en nuestra sociedad parecen naturales y observa qué ocurre con todo lo demás.
Una lengua que se aprende olvidando
El núcleo más radical del libro está en el lenguaje. Según Cordovero, aprender mulai no consiste en incorporar vocabulario y reglas, sino en olvidar. Las palabras aparecen, circulan y caen en desuso durante el intercambio. El conocimiento no se acumula como una propiedad estable: depende de la situación y de la relación entre quienes hablan.
El epígrafe de Borges anticipa esa operación. En Tlön no existe un sustantivo equivalente a “luna”; hay verbos que podrían traducirse como “lunecer”. Hachemi prolonga esa intuición y la lleva al terreno social: si la lengua organiza de otro modo los objetos, las personas y las acciones, también se vuelve posible una comunidad que no se piense desde la posesión o la identidad individual.
La referencia a Saer introduce otra cautela. En El entenado, el relato sobre una cultura ajena depende de indicios inciertos, recuerdos e interpretaciones. Cordovero ocupa una posición semejante. Su archivo dice tanto de los mulai como de la necesidad del antropólogo de volverlos legibles. El dispositivo evita presentar la observación científica como una ventana transparente y convierte al investigador en parte del problema.
Una tradición argentina para imaginar otro planeta
La novela se publica en Línea C, una colección de interZona donde conviven Stanisław Lem, John M. Harrison, Rafael Pinedo, Marcelo Cohen y Steven Millhauser. Esa inscripción permite leer El árbol viene dentro de una ciencia ficción interesada menos en la tecnología que en los sistemas de pensamiento, las instituciones y las formas de vida.
Hachemi conoce de manera directa la tradición argentina: se doctoró con una investigación sobre la influencia de Borges en la narrativa española. En esta novela, sin embargo, las referencias no funcionan como homenajes decorativos. Borges aporta la lengua imposible; Saer, la incertidumbre del testimonio; Pinedo, la comunidad posterior al derrumbe; Libertella, la relación entre signo, utopía y futuro. El libro reúne esos materiales para construir un problema propio: cómo narrar una sociedad que volvió inservibles las palabras con las que intentamos describirla.
Tomás Downey destacó la convivencia entre clasicismo y ruptura; Pablo Katchadjian señaló la dislocación de la novela y de su antropólogo. La muestra permite comprobar que esa dislocación no es sólo temática. Está en la forma del archivo, en los saltos temporales, en los géneros que se superponen y en una prosa que transforma las palabras antes de explicar el mundo.
Ficha bibliográfica
El árbol viene · Munir Hachemi · interZona, colección Línea C · Primera edición argentina, 2025; edición original, Madrid, 2023 · 192 páginas · 21 × 13 cm · Rústica con solapas · ISBN 978-987-790-116-0 · Coordinación editorial: Fernando Ozón · Corrección: Fátima Nieves García · Diseño de maqueta: Gustavo J. Ibarra.
Munir Hachemi es escritor y traductor. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Granada, cursó una maestría en Estudios Latinoamericanos y se doctoró con una tesis sobre la influencia de Borges en la narrativa española. Fue profesor e investigador en la Universidad de Pekín. Empezó vendiendo sus cuentos en fanzines por los bares de Madrid con el colectivo Los Escritores Bárbaros. Publicó las novelas Los pistoleros del eclipse (2014), 廢墟 (2017), Cosas vivas (2018) y El árbol viene (2023); el poemario los restos (2022), Premio Ojo Crítico de Poesía, y Arqueología del fracaso (2023), una biografía libre de Gonzalo Torrente Malvido. En 2021, Granta lo incluyó entre los 25 mejores narradores jóvenes en español.