La cocina futurista: comer como experiencia artística y programa político
InterZona publica el libro de Marinetti y Fillìa, traducido por Guillermo Piro. El adelanto permite leer la provocación contra la pasta junto a sus experimentos sensoriales y su nacionalismo.
Un plato puede proponerse como una escultura y una comida como un acontecimiento que involucra el tacto, los aromas, la música y la imaginación. Esa expansión del acto de comer organiza La cocina futurista y otros textos, de Filippo Tommaso Marinetti y Fillìa, que interZona publica en una edición argentina de 2026, traducida por Guillermo Piro. El libro original apareció en Milán en 1932 y lleva a la mesa la voluntad futurista de transformar las costumbres.
El prólogo de Rodrigo Fernández de Gortari presenta un archivo de materiales diversos: manifiestos, relatos, noticias, reseñas de banquetes, recetas y menús. Esa composición permite acercarse a la cocina futurista como una intervención cultural que buscaba producir controversia, además de proponer alimentos. La muestra de la edición reúne ese prólogo, el relato inicial y el comienzo de la sección de manifiestos y polémicas.
La mesa como una escena
El relato Una comida que evitó un suicidio convierte la preparación de alimentos en una ficción de creación artística. Marinetti, Fillìa y Enrico Prampolini responden a la angustia de un amigo construyendo esculturas comestibles. La cocina se transforma en taller y los ingredientes se describen como colores, volúmenes y materiales de una obra. El título y la resolución pertenecen al relato: la escena lleva al extremo la confianza del grupo en la capacidad del arte para intervenir en la vida.
En el manifiesto, la experimentación adopta la forma de un programa. La comida debe estimular sentidos que el hábito deja en segundo plano. Se propone prescindir de cubiertos para ciertas preparaciones y usar perfumes, música o poesía de manera dosificada. El texto compara los bocados que concentran sabores con las imágenes literarias: una pequeña porción podría condensar una pasión o un viaje. La relación entre escritura y comida aparece formulada dentro del propio proyecto.
La provocación contra la pasta
El banquete del restaurante milanés Penna d’Oca introduce la disputa pública. Los nombres extraordinarios de sus platos contrastan con una preparación que los futuristas juzgan todavía demasiado ligada a la tradición. Desde esa mesa, Marinetti anuncia la abolición de la pasta. El comienzo del manifiesto, publicado en la Gazzetta del Popolo de Turín el 28 de diciembre de 1930, desarrolla la ofensiva.
Sus argumentos mezclan juicios sobre el cuerpo, promesas de agilidad y una justificación económica: reemplazar el trigo importado por arroz italiano. La novedad culinaria queda vinculada a la preparación de una población para el esfuerzo y para una guerra futura. La mención de Mussolini y la insistencia en un ideal nacional permiten leer el programa político en sus propias formulaciones, sin aislar la invención de sabores de las relaciones de poder que la acompañan. Las afirmaciones nutricionales son parte de ese documento histórico.
El prólogo sitúa esas contradicciones dentro del futurismo y señala sus relaciones con el fascismo y la misoginia. También propone antecedentes y prolongaciones en otras artes. La edición permite volver sobre ese cruce entre innovación formal y disciplina de la vida cotidiana; el adelanto ofrece pasajes concretos para examinarlo sin reducir el libro a una curiosidad gastronómica.
Ficha bibliográfica: La cocina futurista y otros textos, Filippo Tommaso Marinetti y Fillìa (Luigi Colombo). Traducción de Guillermo Piro. Prólogo de Rodrigo Fernández de Gortari. InterZona, 2026. Obra original: Milán, 1932. 240 páginas; cartoné. ISBN 978-987-790-136-8.
Filippo Tommaso Marinetti (1876–1944) fue un poeta, narrador y teórico italiano, fundador del futurismo. Publicó el Manifiesto futurista en Le Figaro en 1909 e impulsó la experimentación de las palabras en libertad. Entre sus obras están Mafarka il futurista y Zang Tumb Tuuum. Su adhesión al fascismo y la exaltación de la guerra forman parte de la dimensión política de su trayectoria.
Fillìa fue el nombre artístico de Luigi Colombo (1904–1936), escritor, teórico y artista italiano. Participó en el futurismo de Turín y en la segunda generación del movimiento. Desarrolló trabajos vinculados con la abstracción, la arquitectura y la reflexión estética. Entre sus obras se encuentran L’arte futurista y La morte della donna. Es coautor de La cocina futurista junto con Marinetti.
Guillermo Piro nació en Avellaneda en 1960. Es escritor, periodista y traductor. Tradujo, entre otros, a Juan Rodolfo Wilcock, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Andrea Zanzotto y Ermanno Cavazzoni. Es autor de las novelas Celeste y Blanca, La heterogénesis de los fines y El náufrago sin isla, además de cuentos, ensayos y poesía. Tradujo La cocina futurista para esta edición.
Fotografía: Juan Ferrari.
Rodrigo Fernández de Gortari estudió filosofía y trabaja en proyectos editoriales de artes visuales, literatura y pensamiento crítico. Su trayectoria incluye labores en Turner y Alfaguara en México y en el sello Vanilla planifolia. Colaboró con publicaciones y proyectos de museos y espacios culturales. Firma el prólogo de La cocina futurista y otros textos.