Ocho nuevas obras ingresan a la Colección Malba en su 25.º aniversario
Ocho incorporaciones revelan cómo Malba revisa su relato: de la abstracción matérica de Del Prete y el ingreso de Badíi a los ambientes reconstruibles de Paksa.
En el año de su 25.º aniversario, Malba sumó ocho obras que permiten leer cómo se construye una colección pública: no como una acumulación de nombres consagrados, sino como una narración que se revisa, detecta ausencias y establece nuevas relaciones entre épocas, lenguajes y geografías. Dos piezas fueron elegidas por el Comité de Adquisiciones y otras seis llegaron mediante donaciones. El conjunto recorre casi nueve décadas de producción latinoamericana, desde una abstracción matérica de 1934 hasta la restauración reciente de un video concebido en 1978.
Del Prete y una abstracción hecha con materiaAbstracción con material (1934), de Juan Del Prete, concentra una de las líneas más tempranas y radicales del artista. Sobre un cartón de 69 por 49 centímetros, Del Prete combinó óleo y cemento con láminas de cobre, bronce y zinc. La obra no se limita a representar: convierte el soporte en un campo físico donde la pintura convive con materiales industriales, relieves, reflejos y densidades.
Su ingreso fortalece el relato sobre la abstracción que Malba viene construyendo con piezas como las carbonillas abstractas realizadas por Emilio Pettoruti en 1914 y el conjunto de obras invencionistas y marcos recortados de la colección. María Amalia García, curadora en jefe del museo, señala que Del Prete funciona como un eslabón central para ampliar ese panorama. La adquisición permite mostrar que la abstracción argentina no siguió una única genealogía formal: también se desarrolló desde la experimentación material y desde artistas que circularon entre lenguajes.
La pieza procede del Estate Yente–Del Prete y fue presentada por Galería Roldán. Su incorporación también vuelve visible el diálogo entre Del Prete y Yente, dos trayectorias decisivas para comprender las búsquedas abstractas locales, sus cruces y las asimetrías con que fueron narradas.
El ingreso de Líbero BadíiLa segunda adquisición, Conocimiento siniestro nº 4 «El ser» (1973), marca la entrada de Líbero Badíi a la Colección Malba. Es una obra de más de dos metros de altura realizada con óleo sobre madera, metal y lentejuelas. Su condición híbrida —pintura, objeto y presencia escultórica— condensa la noción de “lo siniestro” con la que el artista organizó una parte central de su pensamiento.
Badíi perteneció a una generación que revisó los vínculos del arte moderno con las culturas antiguas de América. En lugar de incorporar ese pasado como repertorio decorativo, trabajó sobre sus formas simbólicas y sobre una sensibilidad cromática propia. Para el museo, su ausencia constituía una deuda dentro de una colección dedicada al arte latinoamericano. La pieza, presentada por Galería W y procedente de la Colección Helft, permite incorporar esa voz y abrir conexiones con obras que interrogan identidad, mito y tradición continental.
Donar también es escribir la colecciónLas seis donaciones completan el panorama desde registros muy diferentes. Patricia Phelps de Cisneros entregó, en honor a María Amalia León, Al este del Paraíso (1995), de Jorge Pineda. La xilografía, un políptico único de cuatro partes, pertenece a un momento clave de la renovación del arte dominicano de los años noventa. Pineda articuló dibujo, gráfica e instalación para abordar infancia, violencia, desplazamiento y memoria; su presencia amplía la representación del Caribe dentro del acervo.
Mario Testino donó dos fotografías de 2007: Gisele Bündchen, New York, Vanity Fair y Sienna Miller, Roma, American Vogue. Son imágenes producidas para revistas internacionales, situadas en el cruce entre retrato, moda y cultura visual. Su ingreso habilita una lectura de la fotografía editorial dentro de un museo cuya colección se formó principalmente alrededor de las artes visuales modernas y contemporáneas.
Las tres obras de Margarita Paksa fueron donadas por Sergio y Leandro Cairola Paksa en el contexto de la exposición Margarita Paksa. Ideas correspondientes, 1964–1984. Idea correspondiente e Identidad en dos situaciones, ambas de 1967, ingresan mediante derechos de reconstrucción: una condición relevante para obras ambientales cuya existencia no depende de conservar un objeto único, sino de preservar instrucciones, relaciones espaciales y decisiones conceptuales.
La tercera, Tiempo de descuento, cuenta regresiva, la hora O. (1978), es un video de doce minutos transferido de Betamax y restaurado en 2025 por Mariela Cantú y Nuria Campos Vieira. Juntas, las piezas permiten seguir el desplazamiento de Paksa desde la ambientación hacia los medios tecnológicos y la comunicación, y plantean preguntas concretas sobre cómo un museo conserva obras concebidas con soportes frágiles, obsoletos o reproducibles.
Una colección que revisa sus propios vacíosLas adquisiciones fueron votadas por más de ochenta integrantes del Comité a partir de una selección del equipo curatorial formado por María Amalia García, Nancy Rojas, Alejandra Aguado y Valeria Intrieri. Desde 2012, el Comité, las donaciones privadas y los aportes corporativos contribuyeron a triplicar la colección fundacional. Elena Nofal, directora de Desarrollo, ubica las primeras compras colectivas en 2004, realizadas exclusivamente en arteBA, y destaca que la participación de este año alcanzó un récord.
El dato cuantitativo importa menos que la dirección que muestran estas ocho obras. Del Prete complejiza la historia de la abstracción; Badíi ocupa por fin un lugar ausente; Pineda amplía el mapa caribeño; Testino incorpora la circulación masiva de la imagen; Paksa obliga a pensar la reconstrucción y la preservación tecnológica. En el aniversario del museo, la colección se presenta así como una estructura todavía abierta: una historia que puede corregirse y ganar precisión con cada ingreso.
Las fichas técnicas completas pueden consultarse en la publicación oficial de Malba.